México, planteó Garzón, requiere un Poder Judicial próximo y preparado científicamente, como elemento para asegurar la propia independencia de los jueces.

 

Durante la charla se abordó el tema de la trascendencia de las escuelas judiciales.

Ante integrantes de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (CONATRIB), el jurista Baltasar Garzón Real advirtió sobre la importancia de la formación humanista del aparato de justicia en general, ya que alertó que este tema no siempre ha sido de los mejor atendidos.

El impulsor de la fundación Fibgar Pro derechos humanos y jurisdicción universal se reunió con integrantes de la CONATRIB, encabezados por el magistrado Edgar Elías Azar, en un encuentro en el que el ex-juez español planteó que México requiere un Poder Judicial próximo y preparado científicamente, como elemento fundamental para asegurar la propia independencia de los jueces.

Durante la charla, se abordó el tema de la trascendencia de la preparación y capacitación judicial, y el Magistrado Edgar Elías Azar, Presidente de la CONATRIB, le hizo saber el proyecto que se impulsa para crear una Escuela Nacional de Jueces, que sería sede para la formación y actualización no sólo de impartidores de justicia, sino de ministerios públicos y defensores públicos.

Garzón Real habló sobre las escuelas judiciales europeas, y se refirió en específico a la de Barcelona, España, y la de Milán, Italia, donde se hace una importante labor en la materia.

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En la sede del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), el Magistrado Elías Azar dio la bienvenida al jurista Garzón Real, y dijo que la justicia es una actividad sobresaliente en el seno de las sociedades modernas, con la que se encaran los verdaderos problemas del hombre y de la sociedad.

El también Presidente del TSJDF aseguró que “en nuestro ámbito de acción” se recibe la inspiración de los grandes juzgadores y hombres de justicia del mundo.

Garzón Real habló de la convicción democrática de los jueces y de su preparación científica, como las armas que le dan fortaleza a su independencia, y subrayó que los impartidores de justicia no pueden vivir separados o aislados de la sociedad a la que sirven. Debe haber una mezcla con la sociedad, para saber cuáles son sus problemas, aseveró.

Insistió en el vínculo que debe haber entre los jueces y la sociedad. Los ciudadanos, dijo, si no ven a los servidores públicos, a los jueces, como parte de ellos mismos, como su baluarte de la protección de sus derechos, “quiere decir que hemos fracasado”.

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Con la presencia de los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de Durango, Michoacán, Tlaxcala y Querétaro, además de consejeros de la Judicatura capitalina y magistrados, entre otros, el presidente de Fibgar instó a poner en marcha proyectos para diseñar mecanismos que aproximen la acción de la justicia al pueblo; y aproximarla, puntualizó, significa hacerla accesible.

Un acceso rápido, dotado de todas las garantías, detalló; y en este sentido se refirió a la incorporación en México, desde 2011, de los tratados de derechos humanos internacionales al entramado legal local con rango constitucional.

Pidió tener claro que en la actualidad se vive en la aldea global. Por ello, abundó que la coordinación y cooperación resultan fundamentales en el contexto de los países, en el nivel federal y local, pero también en el ámbito internacional.

“No hay nada que no suceda en todos los lugares, en cada uno de ellos con sus perfiles propios. Pero las historias de inseguridad, las historias de injusticia, las historias de buenos jueces, de justicia imparcial, o también de corrupción o de incidencia de la inseguridad en cada país han tenido su espacio”, dijo.

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Asimismo, destacó que entre los poderes judiciales y la sociedad civil organizada debe haber una proximidad, y pidió que los movimientos pro derechos humanos no sean vistos como enemigos de la justicia.

Reconoció que la judicatura ha estado a veces ensimismada, y consideró que este es el momento en el que los ciudadanos quieren participar más activamente en la justicia.

Fibgar es una fundación abocada a la promoción de los derechos humanos, la cooperación al desarrollo de los pueblos, la mediación y la lucha contra la impunidad.

Al acto acudieron los presidentes de los Tribunales Superiores de Durango, Tlaxcala, Querétaro y Michoacán, Apolonio Betancourt Ruiz, Elsa Cordero Martínez, Consuelo Rosillo Garfias y Juan Antonio Magaña de la Mora, respectivamente.

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